La calumnia del racismo

03/Oct/2014

El Universal, Caracas, Beatriz W. de Rittigstein

La calumnia del racismo

No existen razas puras y
llevar el enfrentamiento palestino israelí por esa senda es un errorDesde hace tiempo, pero
con especial encono durante el reciente conflicto entre Israel y Hamas, dentro
de la campaña para deslegitimar a Israel y señalar al pueblo judío con una
serie de prejuicios, se promueve la acusación de racistas.
En Venezuela, un sector
político interesado impulsa calumniosas y artificiales imputaciones, tales
como: «nada frenará la cultura genocida de los judíos, quienes quieren
desaparecer a los palestinos»; «los judíos azhkenazis conforman la
élite dominante en la colonia euro-gringa de israel (Palestina ocupada),
practicando un racismo descarado contra los palestinos»; «el sionismo
es una ideología de la burguesía europea de religión judía, en la cual se
considera que la condición de judío es racial».
Este absurdo sólo sirve
para sembrar odio, pero está desarticulado de la realidad y la primera prueba
es que los árabes israelíes disfrutan de bienestar como cualquier ciudadano
israelí; no se plantean tomar la nacionalidad palestina una vez que se concrete
el Estado palestino. Ello está probado por encuestas de diversos organismos.
Sin embargo, cada vez con
mayor virulencia, los interesados en incitar la fobia antijudía se afincan en
esta gran mentira. Uno de los argumentos que usan es que «los judíos se
creen semitas, cuando los verdaderos semitas son los árabes». A través de
dicha campaña intentan imponer ciertas tesis insostenibles frente a los hechos
históricos. Así, dicen que el pueblo palestino tiene 11 mil años de historia,
que son los pobladores aborígenes, originarios.
El calificativo
antisemita no fue un invento judío; más bien le fue endilgado. Hitler utilizó
la fantasía de la pureza racial; previamente, los fanáticos alemanes que luego
devengaron en nazis, adaptaron el léxico del estudio etimológico de las lenguas
a sus teorías racistas; de allí proviene el término antisemitismo en referencia
a la hostilidad hacia los judíos, forjado en 1879 por el periodista antijudío
Wilhem Marr. No existen razas puras y llevar el enfrentamiento palestino israelí
por esa senda es un arriesgado error.
Total que, una agresión
antijudía de hace casi siglo y medio, es aprovechada por los antijudíos de la
actualidad, que usufructúan las perversidades de los del pasado. Al fin y al
cabo, los mueve la misma enfermedad social.